Sentado con mi pobre, desgarbado y acabado cuerpo en la mágica silla de la comunicación social que todo lo puedo y podrá, logro ver desde acá tu cuarto. O creo verlo aparecer como si de apoco se extendiese por mis paredes como si fuera una maquina de trueque que cambia los muebles mío por los tuyos sin ninguna preocupación, que cambia mis colores por tus iluminadas luces y sombrías paredes, que cambia mi espeso aire contaminado por tus frescos azulazos cielos. Y yo anonado solo tengo el reflejo de usar el teclado para poder contar que ya mi cuarto ha cambiado.
Yo ya invariante en mis movimientos empiezo a sorprenderme con tus cosas y los bruscos movimientos de mis renegados muebles que luchan inútilmente con esa maquina rabiosa y combativa, pero me sorprendo cada vez al escuchar retumbar en mis tiernos oídos el fuerte crujido de esa batalla maniática, que se había creado en mi habitación sin ninguna razón.
Abrumado logro en un esfuerzo reflexivo, correr y llevar conmigo hacia un rincón de la habitación, mi computadora y seguir contando desde ahí lo que va sucediendo en mis paredes y suelos gastados. Por eso ahora desde el suelo siento que a medida que mis dedos revolotean sobre las teclas, mi cuerpo siente como las demás cosas se agrandan y limitan mi visión hacia la ya transmutada habitación. Es un sensación rara, pareciera que mis sentidos se enfocaran en un túnel con forma de embudo, como si sobre mis ojos se posara el pico del embudo y de a poco su boca mayor se estirara hacia el infinito y yo del otro lado a medida que todo se agranda siento que soy excluido de todo el gigantismo que me rodea.
Erradicado en el asombro nuevamente oportuno, siento exaltadamente que mi cuerpo no es el mismo, mis ojos no son los iguales y mis piernas son distintas. Entonces asustado toco mis brazos y siento que ya no son brazos, mis dedos no son dedos y mi piel ya no es suave y tierna. Totalmente abatido por la conmoción tiro de mis pelos para despertar, y en lugar de ello encuentro dos largas antenas que vitorean con el confuso movimiento de mi organismo, entonces trato de correr hacia el espejo para matar toda esta confusión con ese reflejo salvador, y al llegar veo en él un inmenso y monstruos bicho.
Con solo repasar mi cuerpo con mis ojos mitigo un poco mi desmoralización ayudando a mi desconcierto, al ver mi apariencia de insecto. Entonces desmoralizado a medias y asombrado del todo intento mover mis partes, pero no logro hacer ningún movimiento sincronizado, solo he obtenido zumbidos y ventoleras de aire.
Pensativo me siento tomando animo e impulso y en un salto frenético me elevo en el inmenso cielo de tu pieza y me mantengo por unos segundos con la ayuda de unas improvisadas alas que el cuerpo ya mutado se ha apropiado, y yo desde lo alto te veo desvanecida en esa camoda y dulce cama.
Convertido en un pequeño insecto y viendo tu cuerpo descansar siento por primera vez desde que mi habitación empezó a transformarse en tu pieza y mi cuerpo a mutar a insecto, una sensación de alivio y calidez, entonces me doy cuenta de que ya no importa lo que sea o la forma que tenga, si no de que tú solo existas.
Por favor Eugenia no eches raid.
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